El otro día, observando a la multitud comencé a pensar acerca de los niños, la violencia, la inocencia y me dije:
A lo largo de la historia se han ido comparado cosas, el teatro con el cine, la televisión y la radio, una pintura con otra, una canción con otra, una sociedad con otra , lo bueno con lo malo, en fin en esta pequeña lluvia nos detendremos a comparar la pérdida de la inocencia gracias a las imágenes populares dirigidas a las personas en el México contemporáneo , contemplando algunos cuentos originales de los hermanos Grimm y Perrault los cuales nos llevan a otro contexto no tan actual pero sí que recae en lo que se ha vivido.
Digo, al final quién no ha leído o escuchado la anécdota de caperucita roja, la cenicienta…
Al pensar en la inocencia me remitió a los niños, dirigiéndome a práctica de campo: mi prima de 9 años de edad. Me atreví a leerle un cuento de la colección de los hermanos Grimm, al ver la tranquilidad con la que podía escuchar las palabras que le iban ‘entrando’ y no pedía imágenes me quedé anonadada, pero aún más por la falta de impresión o sensaciones – si se le puede llamar de algún modo- hacia lo contado, fue entonces cuando pude constatar que esa falta de sensibilidad o de ver toda la violencia explicita o implícita se ha perdido, y de esta forma se dirige y entra en ellos de una manera normal. Podemos apoyar esa idea con el cine, el cual contiene, en altas escalas, violencia simbólica. Al igual que los videojuegos, pero de una forma diferente: tú decides cómo avanza dicha violencia y dirigiéndonos a nuestro contexto natural - avanzas tú si eliminas a tu compañero-.
Surgen demasiadas preguntas: ¿Por qué hay cuentos para niños? ¿Realmente hay cuentos para niños? ¿Qué lenguaje utilizar para niños? ¿Por qué transformar cuentos de cultura popular para poder mostrárselos a los más pequeños? ¿Las películas de Disney son para niños?, entre las que recuerdo.
Dichas preguntas me llevaría a una investigación casi interminable que me obligaría a sumergirme desde libros de cultura popular hasta pedagogía aplicada; entonces decido centrarme en cuentos de los hermanos Grimm y cuentos de Perrault, estos últimos se muestran completamente moralizadores, sin dejar de tomarme la libertad de mencionar algunas películas animadas actuales con ambición de un público menor a los 12 años.
Por todo lo escrito anteriormente y claro leído previamente se puede notar que el significado de violencia e inocencia puede compararse, en cierto modo, con los cuentos de los hermanos Grimm y Perrault , tratando de mandarnos mensajes moralizadores pero sin dejar de lado la violencia que en ellos se pueden incluir, no sorprendería el que volvieran a ser censurados por maestros, políticos o algún poder mayor a nosotros, debido a la alta comparación que pueda existir en ellos con el México actual o con gran parte del mundo, el dejar de creer comienza a acelerar su ritmo para poder crear un universo atascado de violencia, violencia que se está formando con ayuda de los medios “intelectuales”. Círculos viciosos se crean, en donde el hombre estará arriba de la rueda de la fortuna y ésta girará y girará.
