Una novela histórica de las pocas que he leído. Sinceramente no es nada llamativo el titulo porque, quizá, la imagen que nos presentan en los niveles básicos de educación es tan purista que hace crecer muy dentro de las entrañas ese pequeño reproche natural que tenemos sobre nosotros mismos, y es que ‘¿qué humano no sucumbe a las necesidades tan agonizantes?’, y me refiero no solo a las cuestiones sexuales, sino a todas aquellas “facultades” que por ‘naturaleza humana’ humana tenemos: los excesos.
Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor “el padre de la patria”; cuando escuchaba éste nombre siempre venia a mi mente el prototípico personaje de las historias de la independencia, un tipo pobre, moreno y con grandes deseos de salir victorioso para poder tener beneficios grandes hacia el y hacia el pueblo, que, como siempre, a sufrido hambre y miseria. A lo largo de mi evolución cognoscitiva me di cuenta de mas cosas que se me olvidaban, después, de todo lo que pensaba de Hidalgo, en la mayoría de las cosas tenía razón, por ejemplo, en que no era tan ‘perita en dulce’ como siempre nos lo han pintado, y es que es sencillo pensar esto, ya que si alguien a nivel básico te cuenta una historia de algún hecho histórico de la nación, siempre son los héroes que leemos en los cuentos de hadas, a diferencia que nuestros héroes no eran tan bien parecidos, entonces lo que tiene uno que hacer es exactamente pensar lo contrario; si nos dicen que era un honrado hombre entonces es porque era un honrado hombre con alma de tahúr.
Empero, Hidalgo no únicamente era un vicioso, también era todo un erudito, era sólo Bachiller, pero pudo haber sido Doctor, no lo fue por sus pasiones y sus “calzones”, y lo digo un tanto literal, ya que era tan humano que sus principales ocupaciones y preocupaciones eran las faldas, como él decía. Que haya sido un hombre tan humano, tan común y tan excepcional, hace que su vida y sus logros sean conmovedores y, en gran medida, interesantes. Hidalgo, por lo tanto es uno de los personajes mexicanos que más me han interesado. Una vez sabiendo que, como podía ser de una astucia zorruna—de ésta manera le apodaban—, también podía entregarse abiertamente a toda su biología, hace más próxima a nosotros a esa persona que tan santificada la tenían en los anales de la historia “básica”. Era como una especie de doctrina decir algo de Hidalgo, y con esto, sabemos que existen más puertas, poco ortodoxas, pero existen y eso es lo importante.
¿Que se puede decir de Hidalgo en estos momentos? Que ha sido uno de los hombres mas ilustres de nuestro país ¿quizá?, o ¿que gracias a sus conveniencias ahora tenemos un sentido de identidad nacional mexicana? Eso no lo creo, no del todo. En parte fue un eslabón importante en la lucha, y también puede ser que gracias a él ahora tenemos un sentido nacionalista— cabe resaltar que esto es diferente a identidad nacional—, pero que lo tomemos como el padre de la patria es algo completamente diferente, yo, por ejemplo, no puedo tomarlo como el padre de la patria cuando ni siquiera quería nuestra soberanía como mexicanos, era sólo una jugada mas de su ‘astucia zorruna’, vio que le convenía en el momento y decidió actuar, analizó las posibles consecuencias, tomó sus ‘cojones’—palabra recurrente que utilizaba gracias a sus amigos españoles— y fue asertivo.
Momentos ‘gloriosos’ y ‘emocionantes’ son los que México está viviendo en estos instantes, donde a todos sus habitantes les ha brotado el sentido de ‘ser mexicanos’ y sus ganas por celebrar la ‘libertad’ de su ‘gran’ nación, donde a la mayoría se le ha olvidado el odio, el rencor, la infelicidad, la indiferencia por los asuntos de la nación, la nostalgia, las ganas de no seguir mas, el deseo de irse de este país, y algunas otras cosas que seguramente se me han olvidado escribir. El cariño que siempre hemos sentido pero que únicamente ahora lo externamos es por lo que están pasando la mayoría de los mexicanos. El México lindo y querido hoy en día es más lindo y más querido y es que no podemos estar diferentes cuando en este año se celebra el aniversario de nuestra ‘libertad’, es el año esperado por todos los mexicanos, es el año del Bicentenario de la ‘Independencia de los Estados Unidos Mexicanos’, al hablar del Bicentenario es hablar de Hidalgo, es hablar del hombre que rompió las reglas, del hombre que hizo lo que quiso y lo mejor de todo es que le salió bien.
Ahora es momento de hablar de algunas de las andanzas por la vida de un ‘gran’ hombre como lo fue el bachiller don Miguel Hidalgo y Costilla. En primer lugar, desde pequeño siempre fue inquieto, se notaba que iba a ser una persona que llegaría lejos, tenía esa virtud de siempre estar interesado por algo, ese compromiso con el conocimiento que nunca pudo romper. Cuando era joven aprendió el placer por la literatura que era prohibida, la literatura extranjera que tenía ideas revolucionarias para el México de aquella época, por ejemplo, Moliere, su gran autor para toda la vida. Hidalgo aprendió francés en ese momento porque le gustaba leer a los autores en su idioma de origen. También aprendió diferentes lenguas prehispánicas que sobrevivían a un país tan testarudo. Se vuelve bachiller en teología y filosofía y empieza a enseñar esas doctrinas, pero, como siempre, tenia esa alma inquieta que lo caracterizó así que siguió por su cuenta sus estudios. Fue creciendo, experimentando y divirtiéndose. Se nota su falta de vocación sacerdotal, ya que lo que más le gustaba hacer eran los grandes pecados de un sacerdote, por ejemplo, el sexo y el juego. Con forme fue creciendo fue perdiendo cada vez más la vocación sacerdotal y cada vez más se fue volviendo padre de más hijos. Los pasos que siguieron a esto fue tener una gran descendencia. Hidalgo tuvo muchas amistades que eran grandes pensadores, que tenían ideas revolucionarias. Hidalgo se da cuenta que se estaba gestando un movimiento grande por parte de los niveles mas bajos de la sociedad y, según él, estaba en buen camino, así que jugó bien sus cartas y decidió apoyar el movimiento. Es de ésta forma que se une al movimiento que poco tiempo después le llamarían “guerra de Independencia”. La campaña está llena de buenas aventuras, que no creo conveniente acentuar en esta crítica, sin embargo tengo que mencionar que aún estando en guerra siguió siendo como le gustaba ser, nunca se dejó corromper por algo en lo que no creía. Siempre, hasta en su último aliento, fue un gran ser, es posible que no fuera un hombre excepcional pero si era el mejor.
.aclaraciones.
Si te ha agradado comentalo, es un aliciente a seguir este proyecto, GRACIAS.
.Bienvenidos al psiquiatrico.
Solo para locos, es un proyecto donde el fin es hacer alusión a las cosas que
resultan interesantes, tanto en el ámbito cognoscitivo, como empírico,
resaltando de una forma muy especifica el existencialismo,
también pueden ser parte de ella:
.algunos mundos pueden ser mejores, si quieres ayudar comunicate
con
nosotros mojicones@gmail.com.
martes, 9 de marzo de 2010
Hidalgo: entre la virtud y el vicio.
lunes, 1 de marzo de 2010
Entre el Futuro
Algunas veces creemos que viviremos eternamente, tal vez, eso es simple y absoluto, pero, ¿en realidad lo creemos? La verdad, he pensado, que la mayoría de todos nosotros, tripulantes de esto que llamamos vida, aventura fugaz, tan fugaz que un día podemos desaparecer (así es como todo lo es), tan hermosa como lo queramos, no somos eternos, ni lo llegaremos a ser. Entonces, por qué nos esforzamos en intentarlo, quiero decir, por qué no nos abandonamos al olvido, ¿Qué así no funcionan las cosas?, ¿qué no todo se olvida?, ¿Por qué no tenemos vocación para ese tipo de cosas? ¿Qué únicamente servimos para destruir todo lo que está a nuestro alrededor?. Se desperdicia tanto tiempo en qué. Nos absorbe ese halo de amargura que nos ciega a seguir jugando a nada. ¿Cuántas cosas haremos, y cuántas más hemos hecho?.
Las oportunidades, casi siempre tan perecederas, por ejemplo, ayer o antier, no lo recuerdo bien, fue bastante extraño no poder decidir algo. Lo peor es seguir pensándolo. Te absorbe, te va calando cada poro, cada hueso; todas las entrañas se vuelcan hacia afuera, todo sale y entra tan atormentantemente que vomitar es la única escapatoria. Sabes, la mayoría de todos siempre nos hacemos preguntas que no valen la pena hacer o nos atormentamos por cosas que no valen la pena ser tanto tiempo pensadas, o no podemos decidir algo por temor a lo que sucederá mas adelante, siempre decimos: vive el momento, y la realidad es que pocas veces lo hacemos. Una vez conocí a una persona que me decía: ¿oye, amigo, qué tengo que hacer? y yo ingenuamente le contesté: has lo que tengas que hacer; ahora creo que esa persona es mas o menos feliz y no digo que sea gracias a mi fantástico consejo, no, claro que no. Fue porque en realidad solo quería escuchar lo que ya sabia, de alguien mas. Ese hecho fue halagador: me considera su amigo, y yo también lo hago.
Pero el problema es que la mayoría actuamos de esa manera, siempre esperamos escuchar la respuesta, que claramente tenemos, de alguien mas. Ahora bien, eso es de las pocas cosas que conservamos de nuestra falta de eternidad: el miedo. El miedo a que algo termine, el miedo a desaparecer, el miedo a dejar de vivir y no únicamente me refiero a dejar de respirar, el miedo a ser olvidados... Estamos tan sumergidos en miedos que dejamos a un lado las cosas importantes, las cosas que, como ya lo dije, acaban más rápido de lo que nos imaginamos.
Y todo es un aliento a las cosas que tenemos que hacer y que podemos hacer, de todas formas moriremos y no sabemos cuando. Lo peor de todo es que seremos olvidados así que qué mejor que nos recuerden poco pero bien.
¿No es así? Me encantaria saber lo que piensas::

Atte: Woodlan
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